jueves, 15 de diciembre de 2016

Mitología y otras cosas increíbles

Muy buenas a todos, hoy voy a comentaros una escena mitológica, ya que en clase hemos estado viendo este tipo de textos y la verdad es que me han parecido interesantes.

Aquí os dejo la imagen:

 


Ulises y las sirenas, obra elaborada en el año 1891. Es uno de los lienzos más conocidos de John William Waterhouse. Hoy día permanece muy lejos del lugar de origen de su creador, pues se halla en el National Gallery of Victoria de Melbourne, Australia.

Para llegar a Ítaca, Odiseo o Ulises, (como prefiráis llamarle) lugar donde se encuentran su mujer e hijo debe atravesar el mar, pasando por los peligros que allí habitan: sirenas, unos monstruos que tres veces absorbían el agua y tres veces la devolvían, otros que poseían en cada cabeza tres apretadas hileras de afilados dientes y emitían un aullido similar al de los perros o lobos…a cada cual más peligrosa.

Pues bien el primer incidente marino son las sirenas, las de esta escena, que hechizaban a los hombres con sus cantos. Ulises sigue las indicaciones que recibió de Circe (diosa hechicera hija de Helios que sabía brujería, medicina y transformaba a sus enemigos en animales), y le ordenó a sus compañeros que le atasen al mástil de pies y manos para que él pudiera escuchar y ver a las sirenas sin correr el riesgo de acabar muerto, ordenó que cuando suplicara que le soltasen, le ataran más fuerte. Pero antes de todo, Ulises untó en los oídos de sus compañeros cera agradable como la miel, para que ninguno de ellos las escuchase, ¿Inteligente el consejo de Circe, no?. Así pues, siguiendo todas estas indicaciones, Ulises y su tripulación salieron de aquella zona sin sufrir daño alguno, pero debían prepararse para el encuentro con el segundo monstruo marino. Pero eso, queridos lectores, es otra historia que os contaré algún día.

¡Hasta la próxima!

lunes, 14 de noviembre de 2016

¡Bienvenidos!
Muy buenas a todos los que estén dispuestos a leer este blog.
Me llamo Lucía y soy estudiante de 1º de bachillerato en el instituto I.E.S Rodríguez Moñino, en Badajoz. Ello ha supuesto muchos cambios para mí, he sido "la nueva de la clase", aunque me he integrado bien.
Este año y el siguiente los voy a dedicar unicamente a mis estudios, con el fin de obtener una buena nota media cuando acabe bachillerato.
Soy una estudiante de ciencias sociales y, de momento, no tengo decidido a qué me voy a dedicar en el futuro, aunque me llama la atención periodismo o relaciones internacionales.
 
Ahora voy a hablaros sobre literatura univeral, asignatura por la cual hago este blog. 
Pues bien, yo he dado esta asignatura pero siempre unida a lengua castellana. Es decir, otros años, he estudiado temas mas centrados en la lengua, y dejábamos para el final de curso algunos temas de literatura. 
A lo mejor pensáis que es hablar unicamente de obras, autores y medir versos (o por lo menos, lo que yo creía); en absoluto, esta asignatura te enseña, a parte de lo dicho, a conocer y vivir en las épocas dónde se originó la literatura con las primeras obras, e intenta transmitirte las múltiples sensaciones que los autores expresaban en ellas, o por lo menos intentaban expresar, ya que hay algunas obras muy difíciles de entender.
 
Yo, personalmente, gracias a lo que llevamos dado y practicado mediante textos literarios,como un soneto de Lope de Vega que trataba sobre cómo hacer un propio soneto, se me está haciendo muy amena esta asignatura.
 
En mi opinión, creo que tener una serie de conocimientos básicos sobre literatura es muy importante,¿Quién no sabe que la Ilíada y la Odisea han sido escritas por Homero? ,que Romeo y Julieta fué escrita por William Shakespeare, o ¿qué persona que lea este blog no sabe que Don Quijote de la Mancha llamaba gigantes a los molinos de viento? Esto, señoras y señores, es literatura, es cultura.

La finalidad de este blog, es que aprendamos literatura y por supuesto de la literatura.

Aquí os dejo un fragmento de apertura: 

“Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pinto o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayó un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda[…]”
Julio Cortazar, Rayuela.